jueves, 18 de febrero de 2010

DESTINO


DESTINO

Cierro mis ojos a la luz y en silencio pernocto.
Solitaria bajo la noche duermo el sueño del poeta,
que penetra por mi piel arañando cada poro que en ella habita
se seca mi lengua, se aguza mi oído
cuando los insectos ortopteros rozan sus élitros.

En la quietud del tiempo floto mientras mis venas se hinchan
y la piel se estremece al frío de la madrugada.
Permanezco muda al grito desgarrador que pugna por nacer,
las piedras con su frialdad me muestran su fortaleza
y las hojas se arrastran dejando un lamento.

Cierro mis ojos y permanezco en este hueco
aceptando mi destino,
sabiendo que en un futuro seré liberada
despertará el poeta de su sueño eterno
y disgregara por el mundo su palabra.

19/11/2009

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