
Un leve piar escuche en mi ventana, el viento ululaba, la lluvia caía,
al asomarme un gorrión tiritaba de frío.
Enfrente un gato acechaba al pobre gorrión que amparo buscaba.
Su madre piaba infundiéndole coraje, casi sin hacer ruido abrí la ventana
y el lentamente en un gran esfuerzo se arrimo a ella.
Pequeñas migajas le deje a su lado, y una cajita por si quería dormir,
se hizo la noche y el gorrión ahí se quedo.
El sol asomaba un gorjeo escuche y el gorrión que ayer
mojado estaba, hoy de mi se despedía para volar hacia la libertad.